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• En Uleila se refleja con toda nitidez el cambio de régimen; los viejos partidos conservadores y liberales fuerón superados por los republicanos, y los republicanos se vieron superados por los anarquistas, de ahí que los ayuntamientos fueran despreciados por los politicos que componían el Cómite de Partidos, que representaban el Frente Popular.
Los viejos republicanos defendian, en cierto modo, la libertad y la democracia, dentro de la ley, con algún respeto a la Constitución, se da el caso que los que tradicionalmente eran los republicanos en Uleila, terminan siendo la derecha y la primera representación política del franquismo. por que se habian convertido en los perseguidos durante el periodo de la Guerra Civil.
• La C.N.T. en Uleila tenía todo el poder, hizo la revolución, pasa a la acción directa, tantas veces predicada, empezando por la quema de los Santos, objetos de culto y de hasta los bancos de la iglesia, lo hacen el dia 21 de julio de 1936, eso era el signo revolucionario de mayor calado, representa la ruptura con el pasado, el cambio radical y sin contemplaciones y siguen colectivizando fincas, recogiendo grano, aceite, controlandolo y dirigiendolo todo en plan asambleario.
La asamblea era soberana, podía hacer lo que quisiera, eran los nuevos dueños de vidas y haciendas. En reuniones permanentes que tenian, se trataba y discutia todo, eran todos los hechos propios de la revolución, de cualquier revolución, y además no se trabajaba, ni se producia y al que lo hacia, se le saqueaba, por tanto, terminaban todos por no trabajar y asi se llega a donde se llegó, a la mayor de las miserias, al hambre más absoluta.
En Uleila, la revolución, es semejante a la de cualquier pais o pueblo de la época, los comportamientos vienen siendo siempre los mismos, los seres humanos nos comportamos casi siempre igual ante iguales situaciones.
En Uleila, aunque se llegarón a algunos excesos, no se llega a las persecuciones que se dierón en otros lugares, no hubo ningún asesinato en el pueblo, ni se enviarón a las cárceles de Almeria a nadie, ni se encarcelaba en el pueblo, incluso al cura,don Francisco Molina, se le facilita la salida del pueblo, cuando lo normal era asesinarles en las cunetas y aunque en algunos momentos si molestaban a los hermanosSaéz Martinez, don Paco, don Juan y don Salvador, a Antonio Sáez, a don Juan Martínez, muy especialmente, y a Pepe Ramiréz, quizás a alguno más, pues los demás eran los representantes de las viejas y tradicionales familias del pueblo y pudieran albergar las gentes ese viejo rencor de una larga servidumbre, la mayoria de las veces, rencor no razonado.

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