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 Copia de las páginas 350 y 351 del libro "Historia del crimen en Almería", escrito por José Ángel Pérez, en Almería en 2.003.
El doble crimen de Uleila del Campo
1.975
La fecha aún pervive en el recuerdo de muchas personas mayores nacidas y criadas en este rincón de Los Filabres.
El 6 de febrero de 1.975, un doble crimen y posterior suicidio del asesino, en la localidad de Uleila del Campo se convirtió en una trágica noticia de alcance proyectada a todo el país.
Un fornido hombre, Cristóbal López de 47 años de edad fue el nefasto protagonista. A golpes, utilizando las patas metálicas de una mesa de cocina mató a su mujer y a su suegra, ahorcándose posteriormente en el corral de la vivienda. Las causas reales de esta tragedia, pese a los rumores difundidos entre la población, no se llegaron a conocer verdaderamente. Lo único cierto era que el matrimonio se había separado recientemente y el mismo día de la muerte de Isabel Pérez ésta estuvo por la mañana en Almería para entrevistarse con los abogados que tramitaban el asunto.
Cristóbal López aunque había nacido en Sorbas llevaba residiendo en Uleila del Campo desde 1.956, localidad en la que conoció a su esposa Isabel Pérez Fuentes de 44 años de edad que fue la primera en morir. La mató a golpes.
Su cuerpo inerte se halló en el pasillo de la casa en la que vivían madre e hija ubicada en la calle Umbría número 9. El cadáver estaba brutalmente desfigurado. La casa está totalmente revuelta, con muebles y enseres destrozados como señal de la fuerte lucha sostenida entre el agresor y su esposa.
En otra pequeña habitación colindante, sentada en una mecedora la Guardia Civil encontró el cuerpo sin vida de la madre, Manuela Fuentes Fernández de 79 años de edad. Tenía la cabeza destrozada y el mantón negro que la cubría empapado de sangre.
Según los médicos forenses, la mujer que apenas tenía visión y discapacidad de movimientos no se enteró de la muerte ya que el golpe que recibió en la cabeza fue fulminante.
Tras el doble crimen, el homicida tuvo la tentación de escapar ocultándose en los primeros momentos en el pajar del corral de la casa, aunque al advertir por lo rumores y gritos de la calle la presencia de la Guardia Civil en el pueblo decidió poner fin a su vida colgándose de una viga del mismo techo del pajar.
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